“No molestar” o “Favor limpiar”
En Mateo 5:8 dice: “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.”
En la puerta de la habitación de los hoteles siempre hay un letrero de “No molestar” o de
“Favor limpiar la habitación”, el cual colgamos afuera según nuestra necesidad. En los que visité hace poco me fijé que cada letrero tenía las letras tan pequeñas que apenas se distinguía lo que decía y el color de ambos lados era parecido. Pensé: “Pero, ¿por qué no tienen un letrero que sea verde por un lado y rojo por otro? Aunque las letras no sean grandes, todo el mundo sabe lo que esos colores significan.” Para mi sorpresa, al último que fuimos tenía un letrero verde por un lado y rojo por el otro. Supuse que las que limpian los cuartos de ese hotel no tendrían que pasar mucho trabajo para saber a qué habitación pueden entrar y a cuál no.
En la puerta de nuestro corazón puede haber letreros que impidan a Dios entrar para limpiar o trabajar con nosotros. Tal vez tengamos colgado un letrero que lea “Favor limpiar, pero sólo la sala” o uno que diga “No pase, no es necesario limpiar”. ¿De verdad le damos paso al Espíritu para que obre en nuestra vida? ¿Queremos ser limpios, pero sólo en algunas áreas, manteniendo otras clausuradas sólo para nosotros? ¿Qué estamos dispuestos a sacrificar, a dejar en las manos de Dios?
Nuestro corazón incluso puede tener sentimientos y resentimientos que ni siquiera sabemos que están ahí, por eso es tan importante darle luz verde al Espíritu Santo y dejar que obre en nuestra vida de la forma perfecta en la que sabe hacerlo. Entregarnos por completo al Señor, sin reservas ni cuartos ocultos, es lo mejor que podemos hacer para tener una vida que le agrade. Dejémosle pasar, démosle permiso de entrar a nuestro corazón y trabajar en él según Su voluntad. Amén.
Oración: Entra en mi vida, Señor y límpiame, hazme más blanco que la nieve. Ve si hay en mí caminos de perversidad y guíame en el camino eterno. En el Nombre de
Jesús, amén.