Nada nos falta
En el Salmo 34:9,10 dice: “Teman al Señor, ustedes Sus santos, pues nada les falta a los que le temen. Los leoncillos se debilitan y tienen hambre, pero a los que buscan al Señor nada les falta.”
A veces podríamos pensar que Dios no nos ama ni se preocupa por nosotros. Podemos tener esa percepción cuando estamos pasando por momentos difíciles o situaciones que no vemos la salida y clamamos para que el Señor interceda de una forma, pero no vemos que eso ocurra. Nos frustramos y podríamos hasta reclamarle a Dios el por qué no nos ayuda.
Tal vez podríamos considerarnos indignos, por estar cargando culpas de pasados pecados y pensamos que el Señor no podría amarnos después de lo que hemos hecho, aun si nos arrepentimos. Pero Dios no es así. Él se ocupa y se interesa por todo lo que nos pasa, no importa cuán insignificante pensemos que sea nuestra situación comparada con la de otros. Dios es nuestro cuidador y nuestro proveedor; Él hará lo que tenga que hacer para proveer todo lo que necesiten Sus hijos, conforme a Sus gloriosas riquezas (Filipenses 4:19).
Oración: ¡Que maravillosas promesas de consuelo, fortaleza, perdón, sustento y otros tantos beneficios que tenemos en Cristo para los que le aman! ¡Las reclamamos, Señor para nuestra vida! Que jamás olvidemos que Tú eres fiel, que no mientes y que lo que prometiste lo cumplirás en nuestras vidas siempre. ¡Gloria a Tu santo Nombre por siempre! En el Nombre de Jesús, amén.