Ejercítate a diario
En el Salmo 73:27-28 dice: “Los que lo abandonen, perecerán, porque Tú destruyes a los que se alejan de ti. En cuanto a mí, ¡qué bueno es estar cerca de Dios! Hice al Señor Soberano mi refugio, y a todos les contaré las maravillas que haces.”
Son muchas las cosas que tengo que hacer a diario. En ocasiones no me da tiempo de hacer ejercicios o por lo menos de caminar un poco. Cuando eso ocurre por mucho tiempo, mi cuerpo me pasa factura: me comienza a doler la espalda, me da calambres en las piernas, me duele el cuello y me fatigo de hacer cualquier esfuerzo. Cuando no ejercitamos nuestro espíritu nos pasa algo parecido: nos entumecemos del corazón, nuestras fuerzas menguan, nos debilitamos y somos presa fácil para caer en tentaciones, y dejamos de oír la voz de Dios en nuestra vida.
¡Cuán peligroso es dejar de ejercitar nuestro espíritu! Mientras buscamos la presencia de Dios a diario y cada día queremos aprender más de Su Palabra, vamos fortaleciendo nuestra fe y vamos madurando en nuestro caminar con Él. Eso se traduce en toma de decisiones basadas en la voluntad de Dios, las cuales siempre serán beneficiosas para nosotros.
No permitamos que los placeres, preocupaciones y quehaceres de este mundo nos desenfoquen de lo que el Señor ha declarado para nuestras vidas. Retomemos nuestro ejercicio espiritual y fortalezcamos así nuestra fe cada día más para poder hacer frente a todo lo que pueda sobrevenirnos y salir vencedores.
Oración: Señor, no permitas que me aleje de Ti. Que en todo tiempo busque Tú presencia para ser guiado por Tu amor. Fortalece mis pasos para seguir Tu camino y que jamás me aparte de él. Te lo pido Señor, en el Nombre de Jesús, amén.